domingo, 14 de abril de 2013

Blancanieves




Blancanieves es Carmencita, hija del torero Antonio Villalta y de la bailaora Carmen de Triana, es criada por Doña Concha hasta que llega el día en que tiene que dormir bajo el mismo techo que su madrastra.
 
  La Verdú ejerciendo de madrastra mala malísima (no odia la belleza de Blancanieves), está excepcional, creíble, odiable, superlativa….
 Yo no tenía ni idea de que iba, ni sabía que era muda y al poco tiempo de ver algunas secuencias empecé a enmudecer. 
Se te viene a la memoria inmediatamente “The Artist”  y otra portuguesa que vi hace algunos meses: “Tabú”. Y, aunque sabemos que las comparaciones son odiosas, comparas sin remedio, pero a medida que transcurre Blancanieves te das cuenta de que ya no te acuerdas para nada de las dos anteriores.
Una gran película de un realizador desconocido para mí: Pablo Berger. Lo atractivo de la cinta es que te hechiza, en pocos minutos ya formas parte de  esa Andalucía de los años veinte y ya estás al lado de doña Concha y Carmen de Triana en el tendido del ocho aplaudiendo  la faena de Antonio Villalta.
 
  Después, imágenes maravillosas en blanco y negro que te llegan, que te tocan, que te fascinan, que te provocan, que te emocionan y te vuelven a emocionar hasta que ves derramándose la última lágrima de Blancanieves.
 Una grandísima  película, elaborada desde el sentimiento y para los sentimientos. 













 

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