viernes, 5 de julio de 2013

Raghs dar ghobar (Baile en el polvo)

Se quieren y se tienen que divorciar, y para ello él debe conseguir la dote ¿cazando serpientes vivas? Pero.... ¿Cómo es posible que la quiera tanto y solicite el divorcio? ¿No es algo contradictorio?
Este es Gharibian, interiormente destruido y yermo
Nazar¿qué vas a hacer ahora? ¿Quién te ayudará estando sólo en el desierto?
Una  película de Asghar Farhadi es un manifiesto, un pasquín ambulante proclamando a los dioses eólicos  su esperanza  insoslayable en el hombre. En esta, su ópera prima,  y a diferencia  de las otras tres que le he visto (comentadas en este blog), no le da prioridad al diálogo como forma de expresión y exposición, sino a un empacho de monólogos del protagonista  que con el tiempo resulta  ser incluso irritante para el espectador  como lo será también  posteriormente para ese  cazador de serpientes hermético, inasible y críptico, pero que por las noches duele de su dolor y se muestra,  desérticamente vencido, en la más absoluta soledad.
El enfrentamiento de estos dos personajes es la base del desarrollo de una  película en la que Farhadi nos muestra que estando las creencias y la presión social por encima del sentir individual  es  con actos de amor (por  parte de Nazar) y de enorme generosidad (la del cazador) como   las personas encuentran , no la redención, sino  los  recursos  y  el camino que conduce  a la rebelión de los sentimientos.
Soberbia la media hora final de la película, aunque  sobran veinte minutos de la primera hora del metraje.
Ya sólo me queda  por ver dos de sus películas, su  última: “El pasado” con Bérénice Bejo (la protagonista de “The artist”) tengo unas ganas locas de verla.

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